Los cuernos de unicornio que Felipe II tuvo como reliquias

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El unicornio, en la actualidad, solo existe en las hermosas historias creadas en la imaginación de los niños. Historias que desaparecen de un plumazo cuando se abandona ese sueño poético que es la infancia.

Sin embargo, hubo un tiempo en el cual estos caballos blancos con un cuerno en la frente cabalgaban indómitos por la mágica mente de los hombres. Se creía que el unicornio era una criatura que habitaba en lugares lejanos, donde ningún viajero había llegado nunca. Y allí, en parajes exóticos inalcanzables, galopaba el animal más bello que ningún ser humano podría haber visto jamás.

El unicornio no deja de ser una criatura mitológica que, a través de leyendas, sirve para reflexionar sobre una realidad que siempre supera a la ficción. Pero, sobre todo, sirve para reafirmar aquella frase que solo El Principito de Saint-Exupéry sabía expresar: “los adultos antes fueron niños, aunque muchos lo han olvidado”.

¿Felipe II tuvo en su colección de reliquias de El Escorial “cuernos de unicornio”?

El hombre medieval tenía una concepción mágica de realidad. En su mente existían todo tipo de criaturas que quedaron plasmadas en múltiples bestiarios, a cual más variopinto. Y la llegada de la Edad Moderna y del Renacimiento, si bien fue un período marcado por la modernización, rescató del olvido aquellos seres mitológicas de la época clásica que se habían ido difuminando con el paso de los siglos.   El resultado fue el convencimiento de la existencia de animales que jamás se habían visto.

Y uno de esos hombres, a caballo entre la ciencia y la magia, fue el rey Felipe II. El monarca más poderoso de su época plasmó sus ideales y creencias en cada una de las más de 7.400 reliquias que coleccionó en El Escorial. Es en esa colección donde encontramos también todo tipo de objetos extraños que llenaban los gabinetes de maravillas, donde no podía faltar la figura del unicornio, en concreto sus cuernos.

Felipe II tuvo entre sus tesoros más preciados varios cuernos supuestamente de unicornios. Adquirió 12 de ellos gracias a un regalo que recibió del sultán del imperio otomano. Tanto el rey español como el sultán aparcarían sus diferencias (estaban en constantes guerras como la batalla de Lepanto) para que tal presente se produjera. Incluso el anatomista Caspar Bartolhin, famoso en la época, no se creía que el sultán turco pudiese tener 12 cuernos de unicornio, debido a su elevado precio.

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Supuesto cuerno de unicornio expuesto en Francia, en realidad colmillo de narval.

Según el inventario que realizó la Real Academia de la Historia entre 1956 y 1959 de los bienes muebles que pertenecieron a Felipe II, encontraron seis cuernos de unicornios. Estos se encontraban en la Botica del Escorial o en el guardajoyas que tenía. Los demás supuestos cuernos de unicornio pudieron perderse en el saqueo realizado por las tropas napoleónicas en el conjunto escurialense.

Esta extraña “obsesión” por adquirir objetos curiosos tuvo que heredarla de su padre, el emperador Carlos V. Se sabe que él gastó gran parte de su fortuna para adquirir 2 cuernos atribuidos al unicornio.

A los cuernos del ser fabuloso se le otorgaban propiedades mágicas (como eliminar los venenos) y curativas; por esta razón, el soberano siempre alardeaba de tener unos cuantos en su poder.  Hay que tener en cuenta que su salud siempre estuvo muy mermada, por lo que cualquier objeto de esta índole eran su principal objetivo.

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Retrato de Felipe II.

 

La realidad de los cuernos de unicornio: los colmillos de narval

Como bien hemos dicho, a los cuernos de unicornio se le atribuían facultades terapéuticas gracias a una sustancia mágica que contenía: el “alicorn”. El primero en reconocer las posibles cualidades curativas de los unicornios fue el médico griego Ctesias tras uno de sus viajes a la India (lugar donde pudo haber nacido el mito del unicornio).

Pero ¿eran cuernos procedentes de la criatura mitológica? En realidad, se trataba de los colmillos del narval, un cetáceo que habitaba en el óceano Atlántico y el mar Ártico que tiene un cuerno muy característico.  Fueron los vikingos quienes introdujeron la venta de estos cuernos por toda Europa, y aprovecharon la fama que tenía el unicornio durante la Edad Media para hacer negocio.

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Unicornio de mar (arriba) y narval (abajo).

Por tanto, el mercado de falsos cuernos de unicornio se extendió por la Europa medieval sin límites. Pronto fueron adquiridos por reyes como el de Dinamarca, que se hizo un trono entero de estos cuernos sin pararse a pensar que procedían del narval;  y también empezaron a ser una pieza codiciada en los gabinetes de maravillas que existían en todas las cortes.

De hecho, en el Museo Nacional de Varsovia (Polonia) existe un políptico en el cual aparece la estatua de la Virgen de la Anunciación amansando a un unicornio. La tradición medieval decía que la única de atrapar a estos seres era colocando una imagen de la Virgen, ante la que caían rendidos.

Además, los cuernos de unicornio-narval eran bienes muy preciados por los alquimistas. El ya citado “alicorn”  era utilizado por aquellas personas que se dedicaban a la Espagiria, que era la alquimia aplicada a la medicina, pues creían que podían beneficiarse de sus poderes mágicos y medicos para fabricar jarabes y ungüentos.

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“Virgen con unicornio”, Museo Nacional de Varsovia (Polonia).

 

 

Algunos de estos cuernos han llegado a nuestros días, mostrando la fiebre que existió por toda Europa en conseguir el atributo característico de una criatura mitológica que se quiso poner al servicio de los más poderosos de la época. Una criatura mitólogica que, a día de hoy, sigue alimentando los sueños de los más pequeños y la fantasía de aquellos adultos que han sabido mantener intacta la capacidad de asombrarse propia de la infancia.

 

 

 

Bibliografía y fuentes consultadas: 

  • SHEPARD, ODELL (1930): The Lore of the Unicorn. Dover Publications, INC. New York
  • DENNIS, JERRY (2015): A Walk in the Animal Kingdom. Essays of animals wild and tame. Wonders of Nature Series
  • BUENO REY, MAR (2005): Quijote Mágico. Los mundos encantados de un hidalgo hechizado. Algaba Ediciones
  • Inventarios reales. Bienes muebles que pertenecieron a Felipe II. Real Academia de la Historia (1956-1959)
  • Podcast de Miguel Zorita: Felipe II y las Reliquias. 6 de enero de 2015
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