Reescriben la historia de los dinosaurios en Europa: ‘Probablemente hayan más escondidos en museos’

Durante más de un siglo, Europa cargó con una historia incompleta: la de sus dinosaurios. Los libros repetían que los grandes herbívoros con cuernos —los llamados ceratópsidos como el Triceratops— jamás habían hollado su suelo. Europa, decían, era territorio ajeno a esos gigantes. Y, sin embargo, la verdad llevaba décadas escondida a la vista de todos, disfrazada de error científico. Un grupo de investigadores decidió volver a mirar donde otros ya habían mirado. Con el auxilio de tecnologías capaces de desentrañar secretos en los huesos —tomografías computarizadas y modelos 3D— han revisado viejos fósiles guardados en museos, empezando por el frágil cráneo del Ajkaceratops kozmai, hallado en Hungría. Lo que ha revelado aquel fósil es casi un acto de justicia: bajo su apariencia modesta se escondían las marcas inconfundibles de un auténtico ceratópsido, con su pico enganchado y su paladar arqueado.

Reconstrucción del Ajkaceraptos

Un vuelco a la historia de los dinosaurios en Europa

De pronto, todo encaja de forma distinta. Décadas de clasificaciones erróneas se han desmoronado. Aquellos restos que se habían atribuido a los iguanodóntidos —parientes sin cuernos— resultaban ser «impostores» evolutivos, víctimas de la convergencia y de la fragmentación del registro fósil europeo. La revisión no solo redibuja la historia continental, sino que otorga nuevas identidades a especies enteras. Lo que Europa había considerado un linaje propio y aislado, fruto de su pasado como archipiélago cretácico, resulta ser parte de una trama mayor: un mosaico de migraciones y encuentros entre continentes antiguos. Así, el Viejo Mundo ha recuperado un capítulo que le faltaba en la epopeya de los dinosaurios.

La artífice principal del descubrimiento es la paleontóloga Susannah C. R. Maidment, quien ha liderado el equipo internacional que reexaminó los fósiles europeos mediante tomografía computarizada y modelado 3D. Maidment es una reconocida paleontóloga británica y una de las mayores especialistas en dinosaurios ornitisquios —el grupo que incluye a los estegosaurios, anquilosaurios, iguanodóntidos y, por supuesto, ceratópsidos, protagonistas del hallazgo reciente respecto al Ajkaceratops. Trabaja como investigadora principal en el Natural History Museum de Londres, una de las instituciones paleontológicas más influyentes del mundo, y también es profesora honoraria en la Universidad de Birmingham. En 2019 fue reconocida por National Geographic como una de las Women of Impact, un distintivo reservado para mujeres que marcan un cambio notable en sus disciplinas.

Comparación entre ceraptósidos e iguanodóntidos, a partir del estudio de la profesora Maidment

Entrevista a la profesora Susannah C.R. Maidment

PREGUNTA: ¿Ya se puede decir con rotundidad, profesora, que los ceratópsidos también eran «europeos»?

RESPUESTA: Sí. Ahora está claro que los ceratópsidos estaban presentes en Europa.

P: Hábleme de su investigación, profesora. ¿Cómo se ha llevado a cabo? Porque imagino que no ha sido fácil…

R: El nuevo espécimen de Ajkaceratops fue excavado por Attila Osi (paleontólogo húngaro) y su equipo en Hungría. Para Attila fue evidente de inmediato que Ajkaceratops y el rabdodóntido Mochlodon, de la misma localidad, eran el mismo taxón porque los dientes en el nuevo espécimen eran idénticos a los de Mochlodon. Entonces quería saber qué significaba esto para las relaciones evolutivas de estos dinosaurios. Tomé una matriz filogenética previamente publicada y la reexaminé y añadí material de dinosaurio que se había encontrado en Rumanía a principios del siglo XX y que pensábamos que estaba estrechamente relacionado. También añadí material potencialmente relacionado de Francia y luego algunos ceratópsidos de Canadá que había examinado previamente. Llevamos a cabo toda una gama de diferentes análisis computacionales que nos dieron la misma respuesta: que Ajkaceratops y la mayor parte del material rumano eran ceratópsidos, pero el material francés era iguanodontiano. Esto demostró que un grupo de dinosaurios anteriormente llamados «rabdodóntidos» y que se pensaba que eran iguanodontes, en realidad, estaba formado por una mezcla de ceratópsidos e iguanodontes.

Profesora Susannah C.R. Maidment (National History Museum de Londres)


P: Se está hablando mucho sobre la confusión que ha existido entre ceratópsidos e iguanodóntidos para catalogar al Ajkaceraptos, pero ¿en dónde cree que se ha podido generar dicha equivocación?

R: Existe una gran convergencia entre los ceratópsidos y los iguanodontes. Esto significa que, aunque no están tan estrechamente relacionados, sus huesos tienen una forma similar porque ambos desarrollaron megaherbivoría, mecanismos masticatorios complejos, gran tamaño y cuadrupedia de forma independiente. También comparten un ancestro común, por lo que tenían el mismo conjunto básico de herramientas anatómicas iniciales para que la evolución funcionara. Sin embargo, creo que hay algo más que eso. Cuando Franz Nopcsa (paleontólogo húngaro) recopiló por primera vez el material rumano a principios del siglo XX, apenas se conocían ceratópsidos. Nopcsa los clasificó como iguanodontes, probablemente porque ese era el único grupo de dinosaurios que era realmente bien conocido en la Europa en ese momento. Curiosamente, parece que nadie había cuestionado realmente esa asignación.


P: ¿Y son comunes, profesora, estas confusiones?

R: En realidad no. ¡Es inusual trasladar varios taxones de dinosaurios a un grupo completamente diferente! Con este descubrimiento, hemos reescrito gran parte de la evolución de los dinosaurios ornitisquios.


P: Pero ¿es posible, entonces, que muchos dinosaurios estén mal catalogados?

R: Muchos dinosaurios se conocen a partir de restos muy fragmentarios, por lo que es posible que algunos dinosaurios fragmentarios y enigmáticos estén mal clasificados. Pero creo que es improbable que nos equivoquemos en muchos aspectos. Generalmente no necesitamos un esqueleto tan extenso para determinar a qué parte del árbol genealógico de los dinosaurios pertenece un espécimen.

Fragmentos de hueso del Ajkaceratops kozmai, hallado en Hungría.


P: Hay un detalle que me llama mucho la atención, profesora, y es cuando se produce un descubrimiento, rápidamente se realiza la típica reconstrucción del dinosaurio. Y claro, estamos hablando de restos, muchas veces, muy fragmentarios y muy pequeños… ¿Cree, en ese sentido, que las reconstrucciones pueden afectar de cara al público mainstream

R: No creo que siempre sea apropiado hacer una reconstrucción si no sabemos casi nada sobre el animal, pero tampoco creo que ‘engañe’ al público. Creo que las reconstrucciones son herramientas útiles para ayudar a las personas a imaginar animales extintos hace mucho tiempo. Y si están un poco equivocados, no creo que importe demasiado.


P: ¿Vuestro descubrimiento puede abrir un nuevo horizonte en la paleontología europea?

R: Sí, necesitamos volver a analizar el registro fósil de los rabdodóntidos con nuevos ojos para determinar qué es iguanodontiano y qué es ceratópsido. ¡Probablemente hayan más ceratópsidos europeos escondidos en museos esperando ser descubiertos!

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