El gran inquisidor español que era masón y afrancesado

Manuel Godoy, mano derecha del rey Carlos IV, se encontraba allá por 1797 en busca de un nuevo inquisidor general.  El conocido como “Príncipe de la Paz” había sustituido al cardenal Lorenzana, pues no se fiaba de él. Según el historiador y eclesiástico Andrés Muriel, descubrió por cuenta de Napoleón que el religioso estaba realizando una trama para acabar con él.

Godoy quería un perfil alejado de Roma, pero sobre todo a alguien de confianza. Es por ello que nombró inquisidor general a uno de sus amigos personales, un sacerdote que se movía por la Corte como si no costara: Ramón José de Arce.

 

Ramón José de Arce como inquisidor general

Julio Caro Baroja  asegura que Ramón José de Arce no destaca dentro de la Historia de la Inquisición debido a que no cumple con los clichés admitidos sobre este tribunal. Es un personaje que “no da juego”, ya que es indiferente tanto para los apologistas como para los detractores del Santo Oficio.

Su gran hito inquisitorial fue perdonar al ilustrado Pablo de Olavide, exiliado en Francia después de haber sido condenado por la Inquisición por lo que consideraban proposiciones heréticas.  Demostró prudencia durante su mandato y Menéndez Pelayo lo describe como “un varón de carácter tolerantísimo y latitudinario, y aun tildado de complicidad con las nuevas ideas”.

Estas “nuevas ideas” son las que convirtieron a Arce en un afrancesado con la llegada de Napoleón a España en 1808. Empezó a ser tildado de traidor a la patria (juró fidelidad a José Bonaparte), y siendo arzobispo de Zaragoza, no estuvo en la ciudad en los sitios que vivió la ciudad por las tropas francesas. El rechazo recibido por los patriotas, la abolición de la Inquisición por las Cortes de Cádiz y la marcha del gobierno de Godoy provocaron que Ramón José de Arce dimitiera y se fuera exiliado en 1814 a Francia.

Ramon_Jose_De_Acre
Retratro de Ramón José de Arce

Ramón José de Arce, un inquisidor masón

Sin embargo, Ramón José de Arce fue durante su mandato un inquisidor particular. Sus escarceos amorosos con la marquesa de Mejorada pudieron ser el motivo por el cual llegó a conocer a Manuel Godoy, su gran amigo y protector.

Aun así, lo más curioso de su biografía lo relata el marqués de Villa-Urrutia, al asegurar que Arce pertenecía a la masonería. Según él, “favorecióle en el nuevo gobierno su alto grado en la Masonería española, de la que era Gran Maestre el rey José Bonaparte”.

Arce incluso fue denunciado a la Inquisición por sus actividades masónicas una vez que esta es restablecida en España. En 1815 es acusado por un presbítero de Almagro (lugar donde vivía la marquesa de Mejorada) de pertenecer a sociedades secretas cuando era arzobispo de Zaragoza. El delatante afirma que Ramón José de Arce estaba hermanado con la Masonería debido a su estrecha amistad con los franceses, como así se afirmaba en la ciudad. Finalmente lo acusa de francmasón, donde tiene contacto continuo con personas con misma filiación en París.

Hay que tener en cuenta que Arce tenía contacto con el obispo revolucionario francés Henri Grégoire, que pertenecía a la masonería y elogiaba las ideas de Voltaire. Mantenía una admiración al obispo Grégoire a pesar de que este le mandó una carta pidiendo que aboliera la Inquisición en España, y por ello también pudo ser motivo de relacionarlo con la masonería.

Que un inquisidor general en España fuera masón sería un dato de gran relevancia. Desde el nacimiento de la Masonería en el siglo XVIII, se extendieron por Europa muchos edictos que prohibían esta sociedad por el secreto en que mantenían sus reuniones y prácticas. En España fue el inquisidor general Orbe Larréategui quien en 1738 quien prohibió la Masonería en su territorio, llegando las primeras delaciones sobre supuestos masones en el Tribunal de la Inquisición en Toledo diez años después; no obstante, con la llegada de Napoleón a la Península y la abolición del Santo Oficio, numerosas personas comenzaron a mostrar su pertenencia a la masonería, siendo considerados como afrancesados, aunque tenían un objetivo claro: cambiar España.

 

 

Fuentes y bibliografía recomendadas:

  • CARO BAROJA, JULIO: El señor inquisidor y otras vidas por oficio. Alianza Editorial (1970)
  • MARTÍNEZ MILLÁN, JOSÉ: La Inquisición española. Alianza Editorial (2009)
  • MENÉNDEZ PELAYO: El abate Marchena. Estudios y discursos de crítica histórica y literaria: el siglo XVIII (1942)
  • MURIEL ANDRÉS: Historia de Carlos IV (Memorial histórico español. Real Academia de la Historia. Tomo III (1893)
  • VILLA -URRUTIA: El rey José Napoleón. Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos nº24 (1911)

 

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