El hechicero de Salamanca que adivinaba el futuro

Era el 3 de marzo de 1605. Gaspar de Quiroga, inquisidor de Toledo, se encontraba paseando por la villa de Escalona. No lo hacía por ocio ni por entretenerse. Se encontraba en el pueblo manchego echando un vistazo a los sambenitos que había colgados en sus iglesias. Eran tiempos donde en aquella localidad se habían notificado casos de herejía que iban desde procesos a judaizantes hasta focos de reuniones de miembros de la secta de los alumbrados.

La noticia de que el inquisidor se encontraba en tierras de Escalona corrió rápido entre los vecinos. Uno de los que se enteró fue Gaspar de Montemayor, de 45 años de edad contador mayor del marqués de Villena y que vivía en el pueblo. En cuanto se enteró no dudó en salir al paso de Gaspar de Quiroga, pues tenía que revelarle un secreto que podría interesarle.

Montemayor halló al líder del Santo Oficio toledano en los campos aledaños a Escalona, cerca ya de Almorox. Allí le contó que durante una estancia en Madrid tuvo conocimiento de un tal Luis Rosicler, un bordador francés que en aquella ciudad se dedicaría a lanzar profecías sobre el futuro y a realizar figuras basadas en la astrología, tan perseguida en aquellos años. También delató al licenciado González, un catedrático de Matemáticas de Salamanca que estaría relacionado con aquellas actividades heterodoxas.  El inquisidor prestó atención a lo relatado por Gaspar de Montemayor. En ese momento, no tenía ni pluma ni papel donde escribir aquel testimonio, además que se había hecho tarde. Pero en los días siguientes, nada más retomar su trabajo en Toledo, dio buena cuenta de lo que le habían contado en Escalona y se puso mano a la obra.

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El licenciado González practicaría la astrología

Una vez en la ciudad toledana, Gaspar de Quiroga citó a Gaspar de Montemayor para que testificara todo aquello que le había relatado en Escalona. Este accedió y centró primero su delación en el licenciado González. Aseguró que haría 10-12 años que aquel catedrático de Salamanca “le levantó una figura desde su nacimiento por escrito” (es decir, le realizó un horóscopo) y lo que le pasaría en los años siguientes.

El testigo contó que aquel personaje tenía fama en la ciudad salmantina por estas prácticas. Actualmente todavía vivía en Salamanca y a él acudían los vecinos para saber qué les iba a ocurrir en el futuro. Uno de ellos fue el propio marqués de Villena, a quien también habría entregado un horóscopo sobre su devenir, así como algunas recomendaciones sobre ciertos rumbos que tenía que tomar en su vida.

Reveló que el licenciado González fue llamado a responder por el Consejo Real de Castilla sobre unas profecías que habían realizado tras moverse la capital de Madrid a Valladolid. Incluso Gaspar de Montemayor va más allá y, pasados unos días de sus declaraciones, envió al inquisidor unos dibujos de Luis Rosicler sobre cómo practicaba la astrología. Sería similar a lo que haría el catedrático de Salamanca al ser ambos los denunciados.

Los trazos corresponderían a representar en un papel un cuadrado con dos triángulos encontrados; dentro del cuadrado realizaba 12 casillas y en función del día de nacimiento, hora o lo que quería saber, miraba el signo del zodíaco que imperaba o el planeta que más influencia tendría. Tras superponer estos datos en las casillas, iba juzgando según la posición que tomaban en aquel dibujo, ayudado de unas reglillas. Sin embargo, el declarante afirmó ante el Tribunal de la Inquisición que él en ningún momento creyó en estas prácticas astrológicas.

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Dibujo astrológico incautado a Luis Rosicler que bien puede reflejar lo practicado por el catedrático de Salamanca

El catedrático de Salamanca fue investigado por hechicería

La Inquisición de Toledo, a pesar de que Salamanca no entraba en su jurisdicción, abrió una investigación al tener el caso hilos en Madrid a través de Luis Rosicler, colega del licenciado tanto en amistad como en intereses.

Las pesquisas fueron orientadas a un posible caso de hechicería, como así demuestra el proceso de fe conservado en el Archivo Histórico Nacional.  La astrología, aunque no es lo que se entiende por hechicería como tal, se englobaba dentro de esta categoría, así como las supersticiones. Como hechicería se entendían las artes mágicas donde entraban la astrología, cualquier mecanismo de adivinación y métodos sanadores.

Que el licenciado González se dedicara a esta actividad no es ninguna extrañeza. Salamanca siempre había sido un nido importante de astrólogos dentro de los círculos universitarios. Los estudiantes que querían saber más allá no dudaban en acercarse a estas prácticas bajo el manto de los conocimientos astronómicos. Prueba de ello es el famoso Cielo de Salamancaun fresco que fue hallado en los años 50 en la biblioteca de la Universidad de Salamanca, que de por sí ya cuenta con libros y tratados relacionados con artes mágicas. Dicha decoración que actualmente se exhibe en las Escuelas Menores muestra a las constelaciones conocidas en el siglo XV superpuestas sobre signos zodiacales. Viene a demostrar que la Astronomía de la época no podría entenderse sin la Astrología, una vinculación que fue disipada con la llegada de la Inquisición.

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El ‘Cielo de Salamanca’ muestra que la Astrología y la Astronomía irían de la mano

El licenciado González se podría haber salvado gracias a Lope de Vega

Después de recibir el Tribunal de la Inquisición de Toledo aquellos dibujos astrológicos iniciaron una investigación que no acabaría hasta septiembre de 1605. Seis meses pasaron hasta que emitieron la sentencia sobre los procesos abiertos al licenciado González y Luis Rosicler. No obstante, lo que hubiera sido una sanción ejemplar se convirtió en una auténtica sorpresa: se cerró el caso con la absolución de los encausados por falta de pruebas.

Este hecho es sorprendente, pero podría tener sentido si se analiza a un personaje inimaginable que habría entrado en escena de forma repentina. Poca gente cayó en la cuenta de que Luis Rosicler era primo de uno de los grandes personajes de nuestra Historia y que pudo no ser pasado por alto. Se trata de Lope de Vega.

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Lope de Vega pudo salvar de la condena por hechicería al licenciado González

Lope de Vega, además de ser el dramaturgo por excelencia de la literatura española, tuvo estrechos lazos con la Inquisición. De hecho, llegó a ser familiar del Santo Oficio. Esa participación en el tribunal eclesiástico habría valido para que a su primo no fuera condenado y, por ende, al licenciado González con quien compartía acusación de hechicería. Además Lope de Vega habría mostrado cierto interés en las Matemáticas y la Astrología como puede deducirse en su creación literaria. Quizá por este pequeño pero gran detalle ambos astrólogos pudieron burlar una sentencia inquisitorial que a todas luces se antojaba en complicada.

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